SIEMPRE ES INTERESANTE HACER UN RECORDATORIO O UNA LLAMADA PARA QUE NUESTRA MIRADA SE DIRIJA, AUNQUE SEA BREVEMENTE, HACIA ÁFRICA, PARA CONTEMPLAR SUS BELLEZAS DE TODO TIPO, DE NATURALEZA GEOFÍSICA, DE NATURALEZA HUMANOFÍSICA, DE NATURALEZA DE TODO TIPO, Y DE ESPIRITUALIDAD A TOPE.
Un extracto sobre el tambor Yuca y su relacion África-Cuba y pronto la Globalidad, el Mundo entero.
"""""Tambor yuka: ritmos, bailes y erotismo del Africa a Cuba
No he podido copiar una imagen de un grupo de danzantes al son del tambor Yuca.
Pinar del Río, Cuba, La fiesta del tambor yuka, mezcla de ritmos y bailes africanos, pervive aún en este extremo del país tras varios siglos de convite.
La celebración traída a Cuba por los negros de origen bantú durante el siglo XVIII, gira alrededor de un conjunto de tambores que retan a los bailadores al calor del fuego y la opacidad de la noche.
Estos festejos, heredados de los ancestros congoleses que poblaron La Isla tras su llegada como esclavos, se extendieron en un inicio por gran parte del archipiélago pero en la actualidad subsisten sólo en esta región(a unos 140 km al oeste de La Habana).
El Guayabo y Barbacoa, son las demarcaciones donde cobran vida los recuerdos al llamado de la sangre y el abrazo del aguardiente.
Asociados en la antigüedad a prácticas de brujería o “el palo” (ritos bantúes) la tradición adquiere ahora otras significaciones fundamentalmente vinculadas a motivos culturales.
Los tambores Yuca( vocablo que significa tocar o percutir) son los de mayor tamaño de todos los afrocubanos, pues algunos pueden medir varios metros de largo.
Confeccionados con troncos de cedros o aguacate muy comunes en la zona, estos instrumentos realizan distintas ejecuciones pues mientras uno llama a la festividad (llamador), otro marca el ritmo ( mula ) y un tercero improvisa (caja).
Al compás de los añejos toques, las parejas forman ruedos y un bailador solista compite con el improvisador que intenta sorprenderlo mediante inesperados cambios ritmáticos y un original desempeño musical.
Serino Barrios, de 70 años de edad, comenta que aprehender la tradición fue uno de sus juegos predilectos, “nadie me dio lecciones, para tocar sólo se precisa tener buen oído y sobre todo, mirar a los que saben”.
Recuerda que primero practicaba en un taburete para imitar el sonido de las palmas sobre los parches, hasta que logró hacer su propio instrumento que lo acompaña desde hace décadas.
Aunque los años enraizaron estas celebraciones, el canto asociado a ellas se perdió debido a las complejidades y el desuso en este lugar de los idiomas que integran el grupo lingüístico bantú.
Cuentan las leyendas que en épocas remotas eran frecuentes las letrillas de pulla que ocasionaban disputas entre los asistentes, algunos de ellos víctimas fatales de estos apasionados encuentros.
En 1862 existía en Pinar del Río, también conocida como Vuelta Abajo, un centenar de ingenios azucareros.
La producción de azúcar de caña exigía mano de obra barata y la trata de esclavos procedentes de Africa facilitó la fuerza de trabajo para la incipiente industria.
Una de las principales etnias establecidas en este territorio fueron los congos, quienes legaron a sus sucesores sus costumbres musicales y bailables, que perduran entre los lugareños.
Numerosos investigadores han coincidido en señalar a los pueblos bantú como una de la tres áreas africanas de mayor presencia y aporte en el proceso transcultural que dio lugar al comportamiento cultural del cubano.
Durante la época del tráfico negrero estuvieron asentados en la región de la Cuenca del río Congo o Zaire, desde donde viajaron en azarosa travesía sin más equipaje que sus tradiciones.
Estudiosos afirman que la Fiesta del tambor yuca a su llegada a La Isla tuvo también una significación erótica por la fogosa comunicación entre los danzantes.
Según el famoso etnólogo cubano Fernando Ortiz, era un baile para la fertilidad, donde se chocaban las pelvis para simular la consumación del acto sexual y el hombre perseguía a la mujer .
Ahora, pese a muchas transformaciones, sigue siendo un gran jolgorio.
Durante semanas los pobladores engalanan el escenario con hojas de palmas y adornos florales, mientras en las casas las mujeres elaboran comidas criollas que complementan este peculiar espectáculo, mezcla de ritmos, transculturación y erotismo""" .
Como siempre un saludo para todos y todas.
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